Quien paga el mariachi, elige la canción (Laszlo Topanich, 2015). Más de un millón de salvadoreños no tiene acceso a una necesidad básica como el agua potable. Sin embargo, en las elecciones presidenciales de principios de 2014 en El Salvador, esta situación parece no importarle a nadie, y no es un tema discusión en la campaña que los candidatos, de izquierda y de derecha, llevan a cabo. Además, el FMLN, la antigua guerrilla convertida en partido político, parece haber adoptado los manejos propios de las formaciones de la antigua oligarquía, contra los que tanto luchó. ¿Qué ha sucedido en este país, dos décadas después del fin de la guerra? ¿De qué le sirve a la izquierda latinoamericana llegar al poder si no es para mejorar la vida de la gente? ¿Puede realmente hacerlo? ¿Quién tiene el poder de verdad, en El Salvador y en todo el mundo?